Por qué la IA me está haciendo más humano

Bernardo Torres - 2025-07-16

Esta semana crucé mensajes con un amigo escritor donde compartíamos nuestras posturas sobre el uso de la IA, yo le compartía el link a SudoWrite y él me decía que aún no se anima a abrir esa puerta. De la conversación me quedó retumbando la pregunta de si la IA me suma o me resta, como profesional, en lo creativo y hasta como persona.

Cada vez más gente usa IA para crear contenido, hacer investigación, escribir código y crear en general. Influencers, escritores, diseñadores, desarrolladores, científicos, todos usando herramientas que antes no existían. Y no puedo evitar preguntarme si estamos perdiendo algo importante o si estamos evolucionando hacia algo mejor.

IA me está haciendo más humano

¿Usar IA me hace menos creativo?

Una psicóloga de Harvard, Teresa Amabile, que lleva décadas estudiando la creatividad, concluye que las herramientas tecnológicas pueden apoyar cada componente del proceso creativo: te dan acceso al conocimiento, facilitan los procesos creativos, mantienen tu motivación y crean entornos de apoyo. Básicamente, las herramientas complementan tu creatividad en lugar de reemplazarla.

Y lo confirma un estudio que evaluó a 53,000 artistas usando IA generativa. En los resultados encontraron que la productividad creativa aumentó 25% y el valor de sus obras 50%. Pero aquí está lo importante: los que más se beneficiaron fueron los que exploraban ideas novedosas y filtraban las salidas de la IA. O sea, seguían siendo ellos los que tenían las ideas y decidían qué servía.

Yo uso IA para mejorar textos, para complementar ideas, para tomar mejores notas. Pero el corazón de lo que comparto sigue siendo mío. Mis pensamientos, mi alma, mi perspectiva única. La IA puede escribir un texto perfecto gramaticalmente, pero no puede poner mi experiencia de vida en él. No puede poner mi dolor, mi alegría, mi manera de ver el mundo. Eso solo lo puedo hacer yo.

Existen condiciones que "asesinan la creatividad": falta de autonomía, horarios fragmentados, recursos insuficientes. Y resulta que las herramientas tecnológicas pueden reducir exactamente estas barreras. Te dan autonomía, te permiten trabajar de manera enfocada y democratizan el acceso a recursos creativos.

¿La IA me desplaza o me libera?

Heidegger, el filósofo alemán, que analizó la tecnología en su vinculación con los humanos, decía que la tecnología moderna nos convierte a las personas en "reserva disponible" (básicamente, nos convertimos en recursos que están ahí listos para ser utilizados). Ya no somos personas con propósito propio, sino que existimos solo para ser útiles al sistema tecnológico.

Y también habló de algo que llamó "habladuría": cuando buscamos conocimiento solo instrumentalmente (o sea, solo para conseguir algo, para usarlo como herramienta), perdemos conexión con nosotros mismos. Buscamos el conocimiento no para crecer o entender, sino solo para obtener ventaja, para tener algo que usar.

Entonces, ¿estamos al servicio del sistema tecnológico o al revés? Si decides que la IA es tu competencia, que está aquí para quitarte tu trabajo, entonces sí, te va a desplazar. Te va a hacer sentir irrelevante. Pero si decides que está aquí para liberarte de las tareas mecánicas, repetitivas, aburridas, entonces te conviertes en algo más poderoso.

El mundo de los negocios ya lo entendió. Unos investigadores de Harvard Business Review estudiaron 1,500 empresas y encontraron que las mejoras de rendimiento ocurren cuando los humanos y las máquinas inteligentes trabajan juntos. La IA maneja el procesamiento de datos mientras los humanos se enfocan en liderazgo, pensamiento creativo y juicio.

McKinsey lo confirmó: la IA generativa podría agregar entre $2.6 y $4.4 billones en valor de productividad anual globalmente. La tecnología funciona mejor en asociación con las personas, aumentando su trabajo en lugar de reemplazarlo.

A mí, la IA me libera para ser mejor padre, mejor pareja, mejor amigo, mejor líder. Me quita el trabajo pesado para que pueda enfocarme en lo que los humanos hacemos mejor: crear significado, conectar emocionalmente, encontrar propósito.

¿Cómo voy a maximizar mi humanidad?

La IA nos va a obligar a responder preguntas que hemos evitado por años: ¿qué es lo que realmente me hace único? ¿Cuál es mi propósito? ¿Qué valor aporto que una máquina no puede aportar?

A esto se refería Heidegger, que corremos el riesgo de perder conexión con nosotros mismos. Muchos de nosotros hemos pasado tanto tiempo haciendo tareas automáticas que hemos perdido esa conexión profunda con nuestra esencia.

La IA nos va a forzar a enfrentar preguntas existenciales, las de siempre y algunas nuevas. Y eso duele. Pero también es liberador.

Recientemente estoy leyendo sobre budismo tibetano y espiritualidad. La literatura es densa a veces, otras es romántica, ideológica, metafórica, difícil de digerir. Uso IA para que me haga resúmenes simples de lo que leo y me ponga tareas de meditación o reflexión espiritual. Esto me ayuda a integrar mejor lo que leo y aplicarlo a mi vida.

¿Eso me hace menos espiritual? No lo creo. Me hace más enfocado en mi búsqueda espiritual. Me da más tiempo para la reflexión profunda, para la meditación, para el crecimiento personal.

Con todo el Flow

Csikszentmihalyi, el psicólogo que estudió el flow, descubrió que la creatividad sucede cuando existen: objetivos claros y retroalimentación inmediata. Y resulta que las herramientas tecnológicas pueden facilitar exactamente estos estados de flow.

La verdad es que la IA ya está aquí. La pregunta no es si va a cambiar nuestras vidas, porque ya lo está haciendo. La pregunta es si vamos a ser víctimas del cambio o vamos a maximizarnos en el proceso.

Yo elijo usar estas herramientas para liberarme, para crear más, para conectar mejor conmigo mismo y con otros. Elijo que la IA me haga más humano, no menos.

¿Tú qué eliges?